Igualdad De Genero En El Deporte

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Economía UNAM

versión impresa ISSN 1665-952X

Economía UNAM vol.14 no.40 urbe dy también México ene./abr. 2017


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**Laboratorio dy también sicología del Deporte, Universitat Autónoma dy también barna , España

***Laboratorio de psicología del Deporte, Universitat Autónoma de barcelona , España


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Resumen

La equidad dy también género implica que las necesidades, preferencias e intereses de las mujeres y hombres sean tomados en cuenta por igual. La equidad dy también género es un término integrado por múltiples factores, de ahí la posibilidad dy también utilizar el deporty también como herramienta para combatir los rezagos y las dificultades que la inequidad produce para el desarrollo dy también los países. Es frecuente que el deporte, como otras actividades sociales, reflejy también los problemas quy también afectan a toda la sociedad. En México la inequidad de género se repite en la práctica deportiva. El deporte puede ser una vía de igualación dy también condiciones dy también aprendizaje sociales y capacitación de nexos saludables, a tal punto que incluso las Naciones Unidas reconocy también (septiembry también dy también 2015) su relevancia para el desarrollo global al hacer énfasis en acrecentar el poder decisorio a las mujeres.

Palabras clave: Equidad de género; Mujer; Barreras; Actividad deportiva; Deporte para el desarrollo


Abstract

In order to facilitate gender equity, it is needed that preferences, necessities and interests of both, men and women are taken cary también of in equal circumstances. Gender equity is a multifaceted goal and for this reason sport could represent another tool in the battly también against gender inequality. It is expected that thy también practice of sport reflects other social common problems. In the casy también of Mexico, the practice of sport reflects gender inequality. Even the United Nations (2015) recognize thy también potential of sport for the empowerment of women. This article proposes that in a correct use, sport could represent a way to promote gender equity.

Keywords: Gender Equity; Women; Barriers ; Sport Participation; Sport for Development


Journal of Economic Literature (JEL): D19, I112, K3tres

“El desarrollo es un proceso de expansión dy también libertades dy también manera igualitaria para todos” A. Sen


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Preámbulo

La inequidad o desigualdad en el tratamiento dy también mujeres y hombres en las sociedades tieny también profundas raíces históricas y refleja los resultados dy también viejas y modernas batallas por lograr estándares compatibles con la declaración universal sobry también los derechos humanos.

Por razones biológicas y sociales, la división familiar del trabajo asignó al sexo masculino la tarea dy también allegar recursos o ingresos para el sostenimiento familiar. A las mujeres, el cuidado dy también los pequeños y el trabajo familiar por lo general no remunerado. Dy también ahí derivó un primer ordenamiento jerárquico social que ubica a los varones en el ápex del mundo, mientras que pone a las mujeres en condición subordinada, esto es, desigual.

En esas condiciones, el trabajo no remunerado en el hogar es imprescindible al funcionamiento normal de la sociedad y al bienestar humano: sin embargo, como recay también prácticamente invariablemente en las mujeres, limita su rango dy también elección y sus oportunidades de emprender otras actividades que podrían ser más satisfactorias.1

A partir de ahí se gestan diferencias abismales en el estatus de hombres y mujeres. Y sy también inició asimismo la larga lucha femenil por acceder a una igualdad quy también no acaba de llegar por entero. Ganar el sufragio y plenos derechos políticos, el divorcio, el acceso al mercado dy también trabajo y a derechos sociales básicos (salud y educación), supuso emprender luchas quy también el día de hoy sólo parcialpsique redondean los derechos humanos en una esfera humana particularmente descuidada.

Históricamente, antes, debió avanzarse en configurar los derechos laborales - casi por entero masculinos-, como los cimientos dy también los estados benefactores del siglo XX, dejando pendienty también el ajusty también completo de las reglas aplicables al cambianty también entorno familiar, a la tarea de cerrar las brechas de desigualdad en el tratamiento dy también mujeres y varones.

Hoy, parece llegado el instante dy también enmendar más rápidamente esas separaciones quy también deforman la vida de los países. Por eso, va a haber que explorar en detalle sus diferentes manifestaciones a fin dy también diseñar con realismo las políticas correctivas.


Indicadores generales

Aproximarsy también a la equidad de género implica quy también las necesidades, preferencias e intereses dy también las mujeres y hombres sean tomados en cuenta por igual y quy también sy también proceda a la abolición de estereotipos machistas o feministas. La equidad de género abarca la igualación dy también responsabilidades, derechos y oportunidades de mujeres y hombres de cualquier edad (OSAGI, 2001). Por tanto, la violencia dy también género tal vez sea la más extrema expresión dy también irrespeto a los derechos humanos con efectos quy también repercuten, además, en la salud y libertad femeninas. Todavía, sin embargo, la declaración dy también Naciones Unidas (1993) en favor dy también la supresión de la misma, reconoce avances insuficientes.

La equidad dy también género no es un tema que atañy también solo al sexo femenino. Una sociedad quy también atiendy también con preferencia sólo a la mitad dy también la población (cualquiera quy también ésta sea), sería una sociedad de libertades incompletas, sería para ponerlo gráficamente, como un atleta que cuida dy también sólo un lado de su cuerpo. Por eso, habrá quy también combatir todas y cada una de las formas de discriminación, desde las más evidentes hasta otras más sutiles quy también se dan, incluso, al interior dy también las familias.2

diarias de hoy, en el mundo, las mujeres ganan más o menos 24% menos que los hombres, ocupan solo 22% dy también los escaños en los parlamentos nacionales. En el caso del campo privado el fenómeno se repite: en 32% de las empresas no hay una sola mujer ocupando cargos directivos (Naciones Unidas, 2015). En América Latina, el Banco Interamericano dy también Desarrollo al contrastar los salarios dy también hombres y mujeres dy también edad y preparación académica semejantes encontró -como ocurre en prácticamente todas y cada una de las latitudes-, quy también los miembros del sexo femenino ganan menos (17%) que los hombres. Peor aún, en los puestos de alta dirección, las mujeres reciben 53% del sueldo de los hombres.tres aún más grave, en algunos países, el diferencial salarial ha crecloco en los últimos quince años, sin contar quy también 58% dy también las mujeres están ocupadas en trabajos dy también baja calidad, no gozan de posibilidades sociales, mientras que la desocupación femenina suele exceder los promedios nacionales. Por lo demás, las mujeres trabajadoras simultáneamente atienden la carga de las labores domésticas. Por consiguiente, casi la mitad del potencial productivo femenino, resulta desperdiciado. Cabe notar, por último, que en el planeta viven más de seiscientos millones de niñas sobre las cuales descansará mucho del futuro desarrollo económico, el cuidado ecológico y los equilibrios sociales. Sin mayor equidad dy también género el desperdicio humano continuará siendo mayúsculo.

Sin embargo, las batallas por la equidad dy también género han provocado menos estremecimientos sociales quy también las luchas por erigir los derechos dy también obreros y campesinos por configurar las legislaciones protectoras del trabajo y dy también los propios estados benefactores. No tratándosy también aquí de páginas entre clases sociales, las peores tensiones desestabilizadoras sy también expresan en discriminación, insatisfacción política y en el momento en que más en violencia intrafamiliar en vez de en convulsiones dy también amplia envergadura entry también elites y fuerza dy también trabajo. En los hechos, los avances en la equidad dy también género han sorate factor de bienestar y de incorporación femenina en la fuerza laboral, factores los dos favorables al desarrollo económico. Sy también estima que cerca dy también 50% del crecimiento económico de los países miembros de la OECD es atribuibly también al avancy también dy también los estándares educativos y de equidad dy también géneros (OECD, 2012). En términos del bienestar familiar, por de año en año educativo ganado por las mujeres en edad reproductiva, se observa una reducción de 9.5% en la mortalidad infantil (Gakidou, 2010). Por otro lado, en países en vías de desarrollo, donde 50% dy también los nacimientos precoces corresponden a mujeres extremadapsique jóvenes (UNFPA, 2013), las ganancias en escolaridad sy también traducen en importante disminución dy también los embarazos dy también adolescentes (Levine, 2009).4

En suma, la equidad dy también género es un término multidimensional. Lo integran múltiples factores políticos, jurídicos, económicos, educativos y dy también orden familiar resultya antes del juego de variables socio-culturales. Dy también ahí la hondura de los rezagos y las contrariedades dy también corregirlos (Frías, 2008; Dijkstra, 2002; Harvey, Blakely & Tepperman, 1990; Sugarman & Straus, 1988). Como se dijo, el mal dy también origen descansó y descansa en una división del trabajo entry también sexos con repercusiones poco igualitarias quy también sy también compensan imperfectamente. En efecto, los papeles asignados según el género, desplazan o segregan a las mujeres de funciones dy también variadas actividades y las ponen en posición subordinada. El caso que nos ocupa no es la excepción, en el deporte la trauxiliar división familiar dy también tareas, prejuicios y tradiciones se conjugan para acotar, circunscribir, la participación dy también las mujeres en las prácticas y las competencias.cinco Y, sin embargo, acá las contrariedades de progresar en el apreciado correcto, acaso enfrenten menores dificultades que corregir el meollo de las estrategias socioeconómicas para garantizar empleo pleno, desarrollo con fluctuaciones menos acusadas, solucionar las crisis y ganar mucha mayor justicia distributiva entre ricos, pobres y clases medias. En parte, el progreso en la equidad dy también género no dependy también dy también resolver conflictos mayúsculos de interés entry también clases sociales, sino en ajustar las relaciones intrafamiliares y en eludir que algunas políticas públicas reproduzcan la discriminación de género. Hay aquí un ancho ámbito microsocial por recorrer aún sin emprender cambios de mayor envergadura.